Por Miguel Lázaro (@miguel_lazaro_)
Son Moix se desespera, ante un Mallorca que reacciona solo cuando el partido se le pone cuesta arriba. Después de una nula primera parte, el equipo tomó conciencia de sí mismo y pudo empatar.
Imagen: Rueda de prensa de Vázquez tras el RCD Mallorca (2-2) Gimnàstic de Tarragona
El
aficionado mallorquinista lleva ya demasiado tiempo preguntándose qué le pasa a
su equipo. Se supone o mejor dicho... se suponía que tanto los cambios en la
dirección deportiva, como el técnico y los nuevos fichajes debían dar un fruto
visible, que hiciera que los resultados acompañaran. Cuando ya sobre el papel y
con medios sobre la mesa, medios de los cuales carecen hasta equipos de la
división de honor, han sido proporcionados para que el Mallorca recupere su
nombre, parece que el equipo no termina de despegar. Solo queda señalar a la
actitud de la plantilla como responsable.
La
actitud no se ficha, ni se contrata, ni se vende en tiendas. Siempre podrá
venir alguien desde el césped y decirme aquello de “es muy fácil hablar cuando
no se juega”. Bueno, no puedo restar razón a ese comentario, pero la verdad es
que también podrían contestar todos aquellos equipos que para bien o para mal,
han pasado por Son Moix, han hecho lo que tenían que hacer y o bien han ganado,
o bien han “salvado los muebles”. Y lo han hecho, y no son el Mallorca.
Una
vez está comprobado que en el Iberostar Estadi no se va la luz, ni hay apagones
cuando el marcador pasa de 2 puntos, quizás debamos pensar que no es un
problema económico. Podría preguntarme dónde está el centro del campo, que se recuperó
en los partidos que correspondieron a Pepe Gálvez, porque ese centro del campo
es necesario para recuperar el balón. Podría hacerlo, pero quizás entonces
faltarían jugadores arriba, o habría una defensa con más huecos. Una cosa es
cierta, Lago Jr. está respondiendo, pero no puede hacerlo todo él solo.
¿Es
una cuestión de actitud? ¿Necesita el Mallorca un sargento de hierro como
técnico? Dentro de cada aficionado hay un entrenador latente que arregla el
equipo cada vez que habla, pero el de verdad, Fernando Vázquez, es el que pone
a los jugadores en el campo según su criterio. Juzgar desde esta posición es
fácil, se acepta pero… si ya está dispuesto todo para ganar y no se gana, el
problema es la actitud. Y si no ¿cuál es entonces? Se entiende que los propios
jugadores son los interesados en ganar, pero esa sensación parece que no se
manifiesta hasta la última media hora de cada partido.
Una cosa está clara: el RCD Mallorca no puede seguir tirando solo de nombre y de historia, hablando de ocupar la posición que se merece, porque en efecto, se la tiene que merecer, y para eso hay que ganar. No se puede ganar siempre, pero un escudo no basta si detrás no hay un equipo que lo pelea desde el pitido inicial hasta el minuto 90’ o el 93’ como viene ocurriendo últimamente. Esos tres minutos de rigor, no pueden ser la esperanza o el miedo, que hagan de los partidos del Mallorca, una sentencia o una tabla de salvación: el partido hay que pelearlo los noventa minutos anteriores.

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