Por Miguel Lázaro (@miguel_lazaro_)
El RCD Mallorca fija
la jornada 28 de la Liga Adelante, como celebración de su centenario frente al
Real Oviedo en Son Moix. A un puesto por encima del descenso, no puede
considerarse ni un partido amistoso, ni un homenaje.
En una situación
ideal, el partido del Centenario se hubiera sacado de la agenda deportiva: un
partido de gala, entre semana, con carácter amistoso e institucional. Se
hubiera invitado formalmente a un equipo candidato, que o bien por contrato,
por conveniencia o por simpatía, hubiera venido “a no jugarse nada”. No es el
caso, el RCD Mallorca cumple 100 años, pero no está para bajar la guardia con
homenajes.
Después del
aplazamiento del partido a domicilio ante el SD Huesca debido al temporal, se
ha ganado una semana de recuperación. Siempre se ha de mirar el lado positivo,
y en este caso Fernando Vázquez tendrá tiempo para trabajar a sus jugadores, no
solo físicamente: contra el Oviedo no puede faltar actitud, ni debe dejarse a
la relajación en la que podría caerse, después de una semana de celebraciones.
La mejor gala que el
club bermellón puede ofrecerle a su afición, no puede quedarse en unos días de
actos en los que se remita continuamente a la gloria y a los recuerdos de
épocas pasadas. El mejor regalo que el equipo puede darle al mallorquinismo, es
tomarse el partido contra el Oviedo realmente en serio, para que
independientemente de la categoría en la que se juegue, la afición tenga
motivos para sentirse orgullosa de sus jugadores.
En otro orden de cosas, la solemnidad del encuentro
quedará marcada por la izada de bandera y el estreno de la camisa del
Centenari. Después de todo, estas cosas solo se celebran una vez en la vida de
un club, pero que a nadie se le olvide, en especial al propio RCD Mallorca, que
en su propio centenario se juega 3 puntos y no caer en zona de descenso.

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