miércoles, 3 de febrero de 2016

El Mallorca necesita seguir creyendo en sí mismo

Por Miguel Lázaro (@miguel_lazaro_)

Optimismo en el equipo Bermellón: ahora más que nunca, el RCD Mallorca debe mantener la cabeza fría y consolidar partido a partido, una plantilla reforzada en la fragua del mercado de invierno.


Maheta Molango y Fernando Vázquez [Imagen de marca.com]

El Séptimo de Caballería está formado por Pol Roigé, Lago Junior, Alfredo Ortuño, Adrián Colunga, Dogo Salomao y Oscar Díaz, sin olvidar la renovación de Brandon.

Un herrero martillea de forma insistente, un hierro candente al que poco a poco va dando forma. No puede dejar de golpearlo porque si no, no alcanzará el punto necesario para seguir siendo moldeado golpe a golpe. Lo que empezó siendo una masa indeterminada, va convirtiéndose a base de martillazos en una espada, que quizás le dé una victoria épica a su portador, en alguna batalla a campo abierto. Una imagen sencilla pero contundente.

El Mallorca está en el punto en el que el hierro candente ha tomado forma y debe ser enfriado para poder utilizarlo en una batalla a campo abierto. Los golpes han sido muchos, pero la dirección deportiva ha hecho su trabajo y el técnico Fernando Vázquez ya tiene elementos suficientes de reemplazo y refuerzo para salir a ganar. Sobre el papel y los últimos resultados, no hay nada que objetar.

Es el momento en el que la afición debe estar más presente que nunca en Son Moix: se juegue contra quien se juegue, en casa no debe haber lugar para los fantasmas ni para la inseguridad. Si la afición mallorquinista está presente, los jugadores deben responder con competencia y con actitud: la dirección deportiva no sale a jugar. Cada partido debe ser tomado como un compromiso.

En ocasiones el RCD Mallorca ha evocado un hotel de 5*: un club donde quizás por el clima, por el ambiente, por la tranquilidad que gobierna la isla, ha sido hospedaje para jugadores deluxe que ya venían de otros equipos después de haber despuntado. Algo así como un Milán, un retiro de lujo, tranquilo… esta imagen ya no tiene cabida si el objetivo es el que es: el ascenso.

El Club debe celebrar su centenario siendo realista: queda consolidar el equipo, queda tomarse en serio un optimismo que no puede quedarse solo en una sensación efímera y queda no despegar los pies en la tierra.

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