Hecho por: M. David C. Martín. (@MDavidCorrea)
Partidazo de fútbol en el Sánchez Pizjuán, entre dos equipos venidos a menos por las numerosas bajas que contaban en sus plantillas, pero que dejaron un repliegue futbolístico y deportivo que puede marcar el devenir, como punto de inflexión para unos y toque de atención para otros. Un Sevilla excelso superó a un Barcelona que quiso pero no pudo contra los palos y un Sergio Rico inmenso.
Planteada la situación y las aspiraciones de ambos, partido trascendental donde los halla..con un Luis Enrique que dejó en el banco a Ter Stegen, culpándolo entre comillas por las actuaciones anteriores, y dando la confianza, como siempre, en Claudio Bravo, que formó bajo palos. En defensa, el hombre del momento en can Barça formaba en la derecha, Sergi Roberto, dejando a Alves fuera, Piqué y Mathieu en el medio de la zaga, con Jordi Alba, que volvía a ser titular tras su lesión, por la izquierda. En el medio, y para cubrirse de las acometidas sevillistas, Lucho formó un medio campo de contención con Mascherano de pivote y Busquets de interior, acompañados ambos por el croata Rakitic, que volvía a la que siempre será su casa. Arriba, de lo que tenía disponible, Munir se ganó el billete, acompañando a los dos fieras, sin Messi, Neymar y Luis Suárez. La mejor alineación dentro de lo que podía sacar en liza en Nervión.
Enfrente, el Sevilla de Unai Emery, cuestionado hasta la saciedad, por el decepcionante inicio de temporada. motivado por las lesiones y la actitud del equipo, que nada tuvo que ver ayer, con lo replegado en los últimos partidos. Ayer sí, Ayer volvió el Sevilla que todos querían ver, ese que te mata cuando compite, que es INVENCIBLE cuando todos reman a la misma dirección, por eso ayer, Nervión y el equipo, el grupo y Nervión, fueron UNO, Y Emery quería romper su racha ante su bestia negra, a la que no había ganado en 21 encuentros disputados, 18 derrotas y 3 empates. Formó con Sergio Rico bajo palos, quién se acabaría saliendo durante el choque para callar bocas, en defensa, Coke, emergido como capitán de un grupo, en el centro, Andreolli y Kolo ( que se salieron literalmente, y con una amarilla por si más inri) Tremoulinas en la izquierda. En el medio, Krychowiak con Nzonzi y por delante Iborra. Con Vitolo, que volvía tras sus molestías y tiempo fuera, con Michael Krohn Dheli, que ya manda galones en Nervión y con el hombre de la velocidad, de las galopadas, un 9 distinto que aporta algo más que gol, Kevin Gameiro.
Con los onces decididos y las ideas de los entrenadores en las cabezas de los jugadores, sólo quedaba disfrutar del partido que se nos avecinaba. Y de fondo, Nervión, el Sánchez Pizjuán, con una hermosa sinfonía como siempre entonando el himno del arrebato. El Sevilla necesitaba transmitir a su público que llevaba mucho coraje y mucha rabia contenida, y la soltó, valla si la soltó, durante los 90 minutos del choque. Comenzó fuerte el equipo andaluz, sin dejar de presionar cada una de las salidas de balón de la zaga azulgrana. que una vez superada la línea de presión del equipo sevillista, llegaba con suma facilidad a los dominios de Sergio Rico. Kolo y Andreolli cada vez se les ve más asentado, y cierto es que del italiano no nos sorprendió el partido tan correcto que hizo, sí nos llevamos la sorpresa cono Kolo, que supo lidiar a las mil maravillas con uno de los 9 más importantes, sino el mejor, de toda europa, como es Luis Suárez. El Barcelona lidiaba con el medio campo del Sevilla, con la fuerza omnipotente del polaco y la clase y maestría de Nzonzi, junto al sacrificio de Vicente Iborra. La primera gran ocasión llegó a los 2 minutos, con un lanzamiento de Iborra que salió rozando el palo por arriba de la portería de Bravo, muy seguro durante todo el choque, y no pudo hacer nada en ambos goles.
Y entonces llegó la jugada del fin de semana. Contra del Barcelona que acaba con pase de Neymar a Luis Suárez que define ante Rico y mete el 0-1, pero Gil Manzano señala falta sobre Neymar, en lugar de pitar o posición ilegal de Suárez o validez de la jugada y gol del Barcelona, pues no, pitó fala y amonestó a Andreolli con tarjeta amarilla. Lanzó Neymar, que lo tira todo sin Messi sobre el césped. y la pelota besó el palo izquierdo de la portería de Rico, al que le golpea el balón en la espalda, se pasea por toda la línea de gol y Piqué, incomprensiblemente, no acierta a rechazar el balón al fondo de la red, y no acierta porque Coke le pone más ganas, más fe, más,,,bemoles, y el balón acaba, increiblemente, en saque de esquina. El Barcelona tuvo otro palo, y 2 intervenciones clamorosas de Rico a disparo de Neymar y Rakitic, que no tuvieron su día ante el ímpetu del guardameta sevillista. Por su contra, el Sevilla, más intenso, más rodado, llegó en varias ocasiones al arco de Bravo, pero Gameiro, hasta en 3 ocasiones, no supo acertar ante el arquero chileno. El Barcelona tuvo las mejores y el Sevilla ponía más intensidad y certeza en cada balón. Primera parte disputada, lucha, brega, intensidad y buen fútbol aunque con pésimo acierto.
La segunda parte deparó un encuentro totalmente distinto, pues el Sevilla, lejos de aguantar para que el Barcelona no insistiese, se atrevió ir arriba y bordó los mejores minutos de la temporada, claro que tampoco había mucho que mejorar, pero se jugó muy bien. Todo ello incentivado por un Krohn Dheli que ya manda, que vuelve a ser el del Celta, que un Gameiro que demuestra estar en plena forma. y fruto de ello llegó la jugada del primer gol. Corría el 8 de la segunda parte cuando Kevin encaró la línea de banda, superó con una carrera excelsa a Mathieu y puso el pase de la muerte, para que el danés, libre de marca en el segundo palo, emergiera el balón en el fondo de las redes de la portería azulgrana. El Barcelona intentó reaccionar, pero lejos del empate, lo que se encontró fue el 2-0.

Sin tiempo para digerir el primero del Sevilla, el Barcelona vio como se le ponía el choque en chino. con una triangulación entre Coke, Iborra y Krohn Dheli, sí, otra vez Krohn Dheli, que la puso con la maestría que le caracteriza para que Iborra, libre de marca en el área pequeña, rematase de cabeza con lo justo, alojando el 2-0 en las redes de Bravo. 58 minutos, cuarto de hora de la segunda parte y los fantasmas de Vigo volvían a aparecer sobre el Ramón Sánchez Pizjuán, que ahora sí, ahora sí disfrutaba, ahora sí reconocía a su Sevilla, ese de las grandes citas, que dicen que nunca se rinde, que el arte de su fútbol no tenía rival, por fin, ha costado, pero en la jornada 7, ante el campeón, ante tu gente, con más críticas que alagos, llegó el mejor partido de los de Unai Emery, un Unai que por fin, tras 21 partidos como entrenador en el fútbol profesional, pudo deshacerse de su bestia negra.
Realmente resulta desconcertante la fragilidad defensiva de los de Luis Enrique, porque en el 2-0 de Iborra, hay 2 jugadores del Sevilla, contra 6 del Barcelona, y rematan los sevillistas y establecen una loza que fue imposible levantar después.
Tras el 2-0, Nervión estalló y el corazón sevillista latía a mil por horas, viendo como, después de varios años, el otro gigante de nuestro fútbol, también doblaba las rodillas en el feudo sevillista, pero había que rematar la faena, pues el Barça, aunque no esté el dios del fútbol sobre el terreno de juego, es el mejor equipo de Europa y así lo refleja su filosofía. Tiró de orden defensivo, o en todo caso, el Sevilla ya no podía más, y Lucho dio entrada a Sandro y Alves, por Mathieu, que volvió a no tener su día y por Munir, que tampoco pudo refrendar el buen choque ante el Leverkusen. Pero con lo que no contaba el Barcelona es que a la fiesta todavía quedaba por llegar un invitado, vestido de negro, con el 1 a la espalda, y defendiendo la portería sevillista, algo que le ha causado unos días de duras críticas y duros palos contra su capacidad para poderla, o no, defender con seguridad. Sergio necesitaba una actuación así y su show apenas había comenzado.
Le probaron todos, desde todas las distancias, en concreto Neymar JR, que tiró del carro como el líder que se le presumía, pero fue imposible, una impotencia para los de Lucho, que acabaron el choque con más de 25 remates a la portería sevillista, sin éxito, salvo en un penalti que se inventó Gil Manzano para meter al Barcelona en el partido, y de paso, derribar la maravillosa actuación del arquero rojiblanco. Un remate desde fuera del área de Sandro dio en la mano (INVOLUNTARIAMENTE) de Tremoulinas, que además, se encontraba fuera del área, pero el árbito lo señaló dentro, y Neymar, por fin, pudo batir a Rico, desde esos fatídicos once metros que este año cuestan al Barcelona más de un y de dos disgustos.
Con el penalti, el Barça lo siguió intentando con más presión si cabe, pues la jugada del penalti, QUE NO ERA, había dejado hundido y nervioso al Sevilla que entonces se encomendó a lo que tanto éxito le trajo en las campañas precedentes, el apoyo de su grada, al rugir del Ramón Sánchez Pizjúan, que hizo de ángel de la guarda contra unos jugadores que se estaban dejando el alma ante un Barcelona que, con el gol, ya no tenía obstáculos para intentar el empate.
Pero Rico seguía a lo suyo, y la mala suerte del Barcelona, con él, con un balón franco que pone Luis Suárez en el 87, lo remata Sandro con toda la fe del mundo, pero como era el día del Sevilla, se volvió a estrellar en la base de la madera, esta vez en el derecho, de la portería sevillista: 3 palos, y 7 ocasiones primorosas para marcar, y de penalti, un sólo gol en 94 minutos de choque. Preocupante bagaje del Barcelona, que sin Leo Messi se le apaga la luz en el ataque, y si ya a eso le sumamos los errores y la pasividad defensiva, pues se han de activar las alarmas en can Barça porque la cosa no puede seguir así, Por contra, en el bando sevillista seguía la unión, y donde no corría Coke lo hacía Reyes, donde no llegaba Krychowiak llegaba Nzonzi, y así completando un excelente partido en conjunto, precisamente, lo que hace que el Sevilla salga victorioso siempre: la unión y la competitividad.
Final del partido en Nervión. que estalló de rabia, alegría, pasión y sentimiento con el pitido del colegiado, que volvió a ver como la giralda se sentía de nuevo orgullosa de ver jugar al Sevilla en el Sánchez Pizjuán, que suma un 6 de 6, que lo saca definitivamente del pozo que nunca debió haber caído. En el seno culé, problemas, sino de juego, de resultados en la liga doméstica. Es cierto que se ha visitado San Mamés, Balaídos, Calderón y Sánchez Pizjuán, y el equipo, salvo en el feudo vigués, dio la cara y, salvo en Sevilla el pasado sábado, en los otros 2 campos, se llevó los 3 puntos.
El partido invita a la reflexión, por qué cuesta tanto hacer goles, qué pasa este año con la pólvora de la MSN, que ahora es SN, pero que tampoco tenía números mejores con Leo Messi en el césped. Hay que seguir trabajando, porque la jornada al final no resultó nada mala para el Barcelona, pues el Madrid y Atleti empataron en el derbi y el Villarreal perdió en el Ciutat. La liga este año parece estar apretada, al menos desde el inicio, veremos cuando se asienten los conceptos y los lesionados vuelvan como cambian las cosas, que es de lo que está convencido Luis Enrique Martínez.







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